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Los torneos

Hasta la fecha, Quinta do Lago ha acogido ocho ediciones del Open de Portugal así como centenares de prestigiosos torneos nacionales e internacionales, además de haber conseguido varios logros importantes durante la época más difícil del golf en Portugal, en los años que siguieron a la revolución de abril de 1974.

Hoy, Quinta do Lago ya forma parte de la historia reciente del golf portugués. Precisamente aquí se disputaron algunas de las ediciones históricas del Open de Portugal, en una época, después de la revolución, en que no había casi nada, pero en la que se vieron cumplidas las aspiraciones de media docena de «luchadores» que lograron hacerse con el campo, el dinero necesario, buenos jugadores y un éxito que pocos creían posible. A estos «luchadores», entonces vinculados a Quinta do Lago y a la Federación, debemos hoy la continuidad del Open y el hecho de que, actualmente, este torneo siga siendo una de las pruebas más veteranas y prestigiosas del European Tour.

La primera edición del Open de Portugal se celebró en 1953 en Estoril, donde se siguió disputando de forma ininterrumpida hasta 1972. Poco después, en 1973, veían la luz el European Tour y el Circuito Europeo. Quinta do Lago forma parte de la tercera fase de la historia del Open, la que se inició después de Estoril y Penina y tal vez la más importante del torneo, porque fue justamente el empeño de unos pocos miembros de la Federación Portuguesa de Golf y de la cúpula directiva de Quinta do Lago lo que posibilitó la continuidad de la competición en el Circuito Europeo y su crecimiento en un contexto de grave crisis política y financiera. En las ocho ediciones organizadas en Quinta do Lago, el Open ha contado con la presencia de jugadores que durante muchos años fueron verdaderos símbolos de la escena golfística mundial, así como de un buen número de jóvenes promesas convertidas hoy en estrellas del ranking del Royal & Ancient Golf Club of St. Andrews. Entre los profesionales que han pasado por Quinta do Lago, y que en muchos casos han disputado varias ediciones de la Ryder Cup, destacaremos aquí, entre otros, a Severiano Ballesteros, Sandy Lyle, Ian Woosnam, Bernhard Langer, Sam Torrance, Bernard Gallacher, Christy O’Connor Jr., Ronan Rafferty, Gordon Brand Jr., Vijay Singh, Retief Goosen, Mark McNulty, Tony Johnstone, Eduardo Romero, Peter Baker, Colin Montgomerie, etc.

En lo que respecta a la nueva generación, la lista de los profesionales que jugaron a edades tempranas en Quinta do Golf es aún mucho más larga, y entre otros nombres, incluye a algunos de los que integraron el equipo europeo en la última Ryder Cup, celebrada frente a EE. UU. en Valhalla: Padraig Harrington, Henrik Stenson, Justin Rose o Ian Poulter, así como David Howell, Nick Dougherty, Trevor Immelman, Paul McGinley, Steve Webster, Paul Lawrie, etc.
Además de los ocho Open de Portugal, Quinta do Lago ha sido escenario de otras muchas competiciones de prestigio, como el Campeonato del Mundo Sénior, la primera edición de la Final Mundial de la BMW Golf Cup, numerosos torneos benéficos o de apoyo a las escuelas de la región, torneos para la prensa y, por encima de todo, importantes torneos privados de ámbito nacional e internacional, que se celebran año tras año con la participación de personalidades de renombre mundial vinculadas a los sectores de actividad más variados, en muchos casos expresamente desplazadas a Portugal con el único propósito de jugar en Quinta do Lago. Desde que acogió el Open de 1976, su primer torneo relevante, Quinta do Lago ha creado un sistema propio de organización de grandes competiciones, convirtiéndose al mismo tiempo en una «escuela de formación» en dirección y gestión de campos de golf que, a lo largo de los años, ha contribuido generosamente al desarrollo del Algarve mediante la transferencia de conocimientos y experiencia a otros campos de la zona.

Durante los Open disputados en sus instalaciones, Quinta do Lago ha contado siempre con una sala de prensa que fue pionera en Portugal, dado que supuso la creación de un equipo específicamente formado para este tipo de funciones que, en años sucesivos, sería «prestado» a otras organizaciones del evento. Por aquel entonces, en plena década de los ochenta y los noventa, había un número limitado de periodistas extranjeros especializados, en su mayoría británicos, que acompañaban los torneos del Tour. Cuando llegaban a Portugal, estos profesionales quedaban siempre gratamente impresionados por el grado de eficiencia, el espacio, la atención y, especialmente, las buenas comunicaciones del resort. En esa época aún no había ordenadores portátiles, pero todos tenían a su disposición una moderna máquina que les permitía mecanografiar sus artículos, así como asistencia personalizada en la propia sala. Todas las transmisiones se realizaban por teléfono, fax o télex, pero como las redes de comunicación eran poco fiables, a veces se producían averías.

Para el caso de que se produjera una contingencia de este tipo, en la sala de prensa había siempre al pie del cañón un responsable de la compañía de Correos y Comunicaciones. Las encargadas de coordinar la sala eran dos empleadas de Quinta do Lago, las mismas en todas las ediciones del Open, y todo el equipo se ocupaba de prestar atención personalizada a los periodistas portugueses y extranjeros. En algunos casos, esta sala de prensa, que durante las primeras ediciones se instaló en carpas y después pasó a ocupar una amplia estancia ubicada junto a la recepción de Vilar do Golfe, se utilizó también para otros eventos que siguieron al Open de Portugal, como, por ejemplo, la primera Final Mundial de la BMW Cup o el primer (y hasta la fecha único) combate de boxeo del Campeonato del Mundo celebrado en Portugal, en Quinta do Lago, que tuvo entre el público asistente a uno de sus más conocidos residentes: el piloto brasileño de fórmula 1 Ayrton Senna da Silva.

Hasta hoy, Quinta do Lago ha sido el único campo de golf portugués que ha recibido la prestigiosa designación de TPC (Tournament Players Championship), que supone un incremento de la cuantía del premio en metálico y, para el vencedor, una exención de cinco años en el Tour. Finalmente, el TPC abandonó Portugal con rumbo a Alemania, donde sigue en la actualidad. «En su momento, el director ejecutivo del Tour, Ken Scholfield, ofreció el TPC a Portugal, y nosotros lo aceptamos», comenta al respecto António Carmona Santos, antiguo responsable de Quinta do Lago y de la organización del Open de Portugal.
El TPC permaneció en Quinta do Lago durante dos años, pero después no hubo interés por conservar esta prestigiosa designación, y Alemania aprovechó la ocasión… hasta hoy. Otra de las innovaciones introducidas por Quinta do Lago fue la creación del Village de carpas, una zona comercial abierta tanto a los patrocinadores del torneo como a las empresas, que, de este modo, podían presentar sus productos o servicios durante la semana de la competición.

En Quinta do Lago, el golf nació propiamente en el año 1974 con la apertura de los campos A+B, diseñados por William Mitchell y Joseph Lee. La inauguración del recorrido, el 1 de noviembre de 1974, se festejó con una ceremonia de gran pompa y solemnidad para la época. Este acto fue presidido por el entonces máximo responsable de la revolución, el teniente coronel Otelo Saraiva de Carvalho, que llegó acompañado por varios militares uniformados y armados que, durante unas horas, departieron animadamente con los representantes de la alta sociedad. Otelo incluso tuvo ocasión de disfrutar de una clase de iniciación al golf en el campo de prácticas.

El primer Open se disputó en 1976, en un momento en que el campo de Quinta do Lago, el de más reciente creación en Portugal, se erigía como la única posibilidad de mantener el torneo en el calendario europeo y en que Quinta do Lago estaba intervenido por el Estado (entre 1975 y 1981).

«La realización de este Open supuso un reto increíble para nosotros, dado que no había ningún tipo de infraestructura. Pero al final fue un éxito rotundo, y tanto los jugadores como la PGA nos felicitaron», explica Mário Barruncho, responsable de golf de Quinta do Lago desde febrero de 1974 hasta enero del 2004.
Para el Open de 1976 hubo que improvisarlo todo, dado que aún no existía la Casa Club ni había instalaciones de ninguna clase para los jugadores, la prensa o los invitados. Así, se optó por instalar tiendas del Ejército para albergar las distintas actividades. La primera fase del Open (dos vueltas) tuvo lugar en Quinta do Lago y Vale do Lobo, con dos cortes y la fase final en Quinta do Lago. El premio económico, que se pudo reunir gracias al gran esfuerzo y empeño del entonces director general de Turismo, se pagó en metálico (en moneda extranjera). Y dado que en ese momento había fuertes restricciones a la salida de capitales del país, todavía hoy circulan historias curiosas sobre las estratagemas que utilizaron los jugadores para poder llevarse su premio a casa.

El gran vencedor de este Open de 1976 fue el español Salvador Balbuena, que falleció poco después debido a problemas cardiacos. En 1983, Quinta do Lago promovió otra acción inédita que se repitió en los años siguientes: tras el Open de Tróia, se puso en contacto con una docena de los mejores profesionales del Open y organizó la primera edición del Trofeo Quinta do Lago, destinado a promocionar el resort y presentar la candidatura del campo para el Open de 1984. El primer ganador del recién creado trofeo fue Michael King.

Pronto se asistiría a otra innovación en Portugal. Al hacerse cargo del Open de 1984, Quinta do Lago logró imponer que el evento se celebrase en sus instalaciones durante dos años más. Era la primera vez en la gestión del European Tour (desde su puesta en marcha en 1973) que un campo aceptaba ser el anfitrión de este torneo por tres años.

A lo largo de los años siguientes, el Trofeo Quinta do Lago continuó celebrándose el martes inmediatamente anterior al Pro-Am, una medida con la que se pretendía dar a conocer las virtudes del campo a los profesionales y, al mismo tiempo, motivarlos con un premio económico adicional. El éxito fue enorme.

A partir de 1984, con la finalización de las infraestructuras de apoyo, Quinta do Lago se convirtió en un santuario del golf de alto nivel y se ganó un lugar destacado entre los jugadores del Tour y en el seno de la propia European Tour. Pocos años más tarde, el resort pasó a integrarse en la PGA junto a otros campos de lujo del continente europeo.
«Quinta do Lago cuenta con unos campos excelentes, perfectamente adaptados a los estándares necesarios para acoger pruebas de nivel internacional, y la organización ha sido impecable. Incluso me atrevería a afirmar que el Algarve tiene los mejores greens del mundo», señaló en su día el jugador zimbabuense Mark McNulty, vencedor del trigésimo Open; sus palabras se verían corroboradas en años sucesivos por las opiniones de otros profesionales.

Curiosamente, con el paso del tiempo centenares de profesionales han pasado por Quinta do Lago. Pero solo uno de ellos cobró caché por participar, y ocurrió en 1985.

- 22.º Open de Portugal, 1976: El torneo tuvo dos cortes. Después de disputarse dos vueltas quedaron 81 jugadores en liza, y al final del tercer día fueron eliminados 30 más. Entre los 99 que fallaron los cortes se encontraban, entre otros, Howard Clark, Bernhard Langer y Christy O’Connor Jr. La máxima estrella de la competición fue el joven jugador español Severiano Ballesteros, aunque el triunfo se lo llevó su paisano Salvador Balbuena, con un acumulado de 283 golpes (69-68-74-72) y un premio de 2250 libras esterlinas. Sam Torrance fue el segundo clasificado, a cuatro golpes del ganador, y Ballesteros se aupó al quinto puesto con 289. En la lista de nombres, hoy ya veteranos y algunos incluso retirados de la competición, que estuvieron representados en esta primera edición de Quinta do Lago cabe mencionar asimismo a José María Cañizares, Des Smyth, Mark James, Nick Job, David Chillas y Tommy Horton; los tres últimos siguen jugando aún hoy en el Sénior Tour.

- 28.º Open de Portugal, 1984: 66 jugadores superaron el corte, y entre los eliminados los hubo de la categoría de Gordon Brand Jr. y Santiago Luna. El ganador del torneo fue el zimbabuense Tony Johnstone, con un acumulado de 274 impactos (70-69-67-68) y un premio de 9503 libras esterlinas. Johnstone selló su victoria con tres golpes de ventaja sobre el inglés Michael King; los siguientes puestos del palmarés fueron conquistados por jugadores ya consagrados o que en años sucesivos adquirirían fama en el Tour, como David Frost, Sam Torrance, José María Cañizares, Mark James, Ronan Rafferty, Howard Clark, Paul Way, José Rivero, Constantino Rocca, Michael McLean y Christy O’Connor Jr., entre otros muchos.

- 29.º Open de Portugal, 1985: De los 116 jugadores inscritos, 72 pasaron el corte. La victoria final fue a parar a manos del inglés Warren Humphreys, con 279 golpes totales (69-68-71-71) y un premio de 10 660 libras esterlinas. Este sería el único triunfo que Humphreys logró cosechar en el Tour; pocos años después, dejó la competición para convertirse en comentarista de televisión. El sudafricano Hugh Baiocchi terminó un solo golpe por detrás del inglés, y Seve Ballesteros, la gran estrella del torneo, logró una sexta posición con 282 impactos (69-72-68-73). Más atrás en la clasificación quedaron nombres como David Feherty, Christy O’Connor Jr., Ronan Rafferty, Constantino Rocca y Santiago Luna, entre otros.

- 30.º Open de Portugal, 1986: En esta edición, el torneo contó con 127 jugadores inscritos, de los que 72 lograron pasar el corte. El vencedor fue Mark McNulty con un acumulado de 270 golpes (66-69-69-66), el mejor resultado jamás conseguido en los Open de Quinta do Lago, con 18 bajo par y un premio en metálico de 16 660 libras. McNulty ganó con cuatro golpes de ventaja sobre el inglés Ian Mosey. Esta edición significó el debut en Quinta do Lago del galés Sandy Lyle, que acabó en quinto lugar con 277 golpes, mientras que Warren Humphreys, el defensor del título, terminó en el puesto número 62 con un acumulado de 290.

- 32.º Open de Portugal, 1988: Ese año el número de jugadores aumentó hasta los 144, 65 de los cuales lograron pasar el corte. Entre los profesionales que quedaron eliminados después de la segunda vuelta estaba el argentino Eduardo Romero, que se estrenaba en Quinta do Lago. Finalmente se proclamó ganador el australiano Mike Harwood, en lo que supuso su primer triunfo tras tres temporadas en Europa. La victoria llegó después de una última vuelta insuperable, con un extraordinario golpe desde el búnker que culminó con un birdie en el hoyo 10, seguido de dos birdies más. Harwood finalizó con un total de 280 impactos (73-70-68-69), 8 bajo par, y 33 330 libras de premio. A un golpe del ganador quedó el irlandés Eamonn Darcy, y a dos, Peter Baker y Des Smyth. Este Open representó el debut en Quinta do Lago del escocés Colin Montgomerie, que, con 288 golpes, logró una meritoria 18.ª posición. Otro de los que jugaban por primera vez en el campo fue el sueco Jesper Parnevik (53.º con 294 impactos). El escocés Bernard Gallacher, que más tarde capitanearía el equipo europeo de la Ryder Cup, acabó en el puesto número 45 de la clasificación con 292 golpes.

- 33.º Open de Portugal - TPC, 1989: Para este torneo, la cuantía del premio se incrementó hasta las 278 668 libras esterlinas, convirtiéndose así en el más importante jamás concedido hasta entonces en Portugal. El escocés Colin Montgomerie logró alzarse con el triunfo, en lo que supuso su primera victoria en el Tour, gracias a una última vuelta diabólica de 63 golpes (9 abajo) que aún hoy sigue siendo el récord absoluto del campo. Monty ganó con un acumulado de 264 impactos (67-65-69-63) y un premio de 45 825 libras y quedó a 11 golpes de ventaja sobre el segundo clasificado, el norteamericano Mike Smith. Este resultado se mantiene actualmente como uno de los récords del Tour, con la mayor ventaja entre el primero y el segundo. En esta edición del Open se estrenaron en Quinta do Lago dos jugadores hoy día mundialmente famosos: Vijay Singh, de las islas Fiyi (que terminó con 285 golpes), y el sueco Robert Karlsson (292).

- 34.º Open de Portugal - TPC, 1990: El profesional inglés Michael McLean guarda todavía hoy un recuerdo imborrable de Quinta do Lago, dado que fue aquí donde obtuvo su única victoria en el Tour. Tras nueve años en el circuito, McLean ganó el TPC con un acumulado de 274 impactos (69-69-65-71), 14 bajo par, y un premio de 45 825 libras (el mayor de su carrera). La victoria se produjo por un estrecho margen sobre un grupo de estrellas que seguían de cerca al primer clasificado, y entre las que se contaban Gordon Brand Jr. y Mike Harwood (275), y Mark James y Paul Broadhurst (276). Montgomerie firmó 280 golpes y Vijay Singh, 285.

- 45.º Open de Portugal, 2001: Esta edición estuvo marcada por la extraordinaria vuelta realizada por un irlandés de 30 años de edad que había permanecido apartado de la competición durante cuatro temporadas y que es hoy toda una estrella mundial: Padraig Harrington. Tras liderar el torneo las dos primeras jornadas, en la tercera vuelta compartió el primer puesto con Sven Struver, Stephen Scahill, Simon Dyson y David Gilford, todos ellos con 205 golpes (11 bajo par), pero en la última, el galés Phillip Price sorprendió a sus rivales saliendo desde atrás para hacer el mejor resultado del día y ganar con 273 impactos (72-67-70-64), 15 bajo par, y un cheque de 166 660 euros. Harrington y el alemán Struver empataron en segunda posición con 275. En este Open participaron numerosos jugadores hoy bien posicionados en los rankings que debutaron precisamente en Quinta do Lago, como Alexander Cejka, Niclas Fasth, David Howell, Nick Dougherty, Anders Hansen, Trevor Immelman, Patrik Sjoland, Markus Brier, Andrew Coltart, Joakin Haeggman, Hennie Otto, Henrik Stenson, Grégory Havret, Soren Kjeldsen, Paul McGinley, John Bickerton, Jarmo Sandelin, Steve Webster, Ian Woosnam, Bradley Dredge, Justin Rose e Ian Poulter, entre otros. También fue la primera vez que el torneo de Quinta do Lago lograba sumar 156 jugadores, de los que 82 pasaron el corte. Entre los eliminados hubo nombres tan solventes como Christopher Hannell, Peter Hanson, Colin Montgomerie, Stephen Dodd, Peter Baker y Paul Lawrie, por citar tan solo algunos.

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